«Poner rosales contra los ciberataques en los supermercados»
En los viñedos, el rosal es un centinela porque es muy sensible a algunas de las plagas más destructivas para las vides
Dictar el primer veredicto →Noticias recién compartidas por la comunidad que aún no tienen veredicto. Las más recientes primero: dicta el tuyo.
En los viñedos, el rosal es un centinela porque es muy sensible a algunas de las plagas más destructivas para las vides
Dictar el primer veredicto →Lideran la lista de The 50 Best Restaurants con experiencias muy diferentes. En los dos españoles del ‘top 10’, la cuenta parte de 300 y 450 euros por persona, sin bebidas
Dictar el primer veredicto →‘Negocios’ selecciona tres viviendas singulares, entre ellas un unifamiliar de lujo en Villaviciosa de Odón y una propiedad en Marbella
Dictar el primer veredicto →Los lectores envían sus preguntas al consultorio de vivienda de EL PAÍS en colaboración con Legálitas
Dictar el primer veredicto →La falta de fondos internacionales obliga a reducir la ayuda alimentaria que recibían las familias. El pan se hornea a cuentagotas después de que Egipto enviara más de 1.897 toneladas de harina y cestas de alimentos, pero el alivio es temporal
Dictar el primer veredicto →Compañeras de piso que cortan cocciones, mujeres decepcionadas por berenjenas, heteros que cocinan con música gay y gays que piden recetas de venenos: bienvenidos al consultorio de noviembre
Dictar el primer veredicto →A diferencia de María Pombo o Lola Lolita, esta creadora de contenido de 22 años triunfa en internet quedándose en su casa en pijama y compartiendo con sus más de 100.000 seguidores cómo toma un chocolate caliente y juega al ‘Planet Zoo’. “Somos muchas las que nos sentimos incómodas con el consumismo y la hiperproductividad que se ve en las redes”, asegura
Dictar el primer veredicto →El documental, ya disponible en Movistar Plus, relata las conquistas de esta población barcelonesa hecha a sí misma. “Su gente se convirtió en rebelde por necesidad, no por ideología”, cuenta el director Fèlix Colomer
Dictar el primer veredicto →